Volver a trabajar: Una discusión necesaria

A pesar de que la discusión del regreso al trabajo presencial sea tratada como un tema tabú dada la fuerte crítica que se genera por parte de ciertos gremios, la mejoría que hemos presenciado como país en términos de disminución de contagios diarios hace necesaria la discusión de si es que estamos o no preparemos para que las personas puedan volver a sus oficios, sin descuidar la seguridad sanitaria.

Al respecto, en Corea del Sur la nueva normalidad fue construida sobre pautas de cuarentena en la vida cotidiana, una vez identificada la habilidad de los diferentes sectores para mantener la distancia física y operar seguramente. Estas consisten en el desarrollo e implementación de protocolos sanitarios que apuntan a que las empresas, empleados, clientes y proveedores puedan seguir desarrollando sus funciones de forma segura. En esta línea, la OIT publicó una lista de comprobación para la prevención y mitigación del Covid-19 en el trabajo, donde se encuentran algunas propuestas para garantizar el distanciamiento físico.

Pasar de la etapa actual a la fase de desconfinamiento obliga a que el Gobierno deba tener sumo cuidado al momento de reabrir la economía, ya que de implicar un aumento descontrolado de contagios podría significar la prolongación los períodos de cuarentena, profundizando así el deterioro económico, psicológico y social que genera la clausura generalizada. Por el contrario, en la medida en que se dan señales de reapertura, se recupera la confianza empresarial, tal como ha ocurrido, por ejemplo, en Japón y Alemania. Por lo tanto, el desafío consiste en lograr un equilibrio que permita que las personas puedan volver a trabajar, no en razón de si se trata de un área esencial o no, sino de si existen o no las condiciones para operar con seguridad. En este sentido, se debería estar avanzando en una estrategia para un retorno seguro, que incluya cambios en las pautas cotidianas, un rol más activo del Estado en la supervisión y certificación del cumplimiento de las normas sanitarias en los lugares de trabajo y espacios públicos, junto al debido resguardo para aquellos grupos más vulnerables frente al Covid-19. En la misma línea, la sociedad civil deberá cooperar para el efectivo cumplimiento de estos protocolos, acreditando su compromiso con la salud de los demás, de forma tal que las personas se sientan y estén seguras.

La reactivación es frágil, ya que depende tanto de la salud como de la efectividad de las pautas para mantener el distanciamiento social y responder frente a eventos contingentes. Con todo, siempre existirá la posibilidad de que puedan volver a aumentar los contagios mientras no exista vacuna, por lo que también se debe estar preparado para atacar dichos eventos focalizadamente. Lo importante es que consideremos alternativas a la cuarentena total. Reabrir la economía no es un pecado. El error sería hacerlo sin resguardos sanitarios o protocolos que aseguren la higiene y distancia física. Es por esto que no se debe temer a hablar de ello, sino que, más bien, es imperativo que busquemos formas para que podamos recuperarnos del gran golpe que ha significado esta pandemia.

AUTOR

Alfonso España.

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