Sube y baja

No se confunda, el título de esta columna está lejos de hacer referencia al clásico balancín en el que más de alguno debe haber jugado en una plaza. Más bien, hace alusión a los terribles resultados que han dejado entrever la Casen en Pandemia 2020: a medida que la pobreza y la pobreza extrema suben y llegan a más familias, el empleo baja, reduciendo los ingresos autónomos de los hogares más vulnerables casi en su totalidad.

Esta encuesta reveló una reducción de los ingresos de los hogares, sobre todo en los más vulnerables. Muestra que los ingresos del trabajo del 10% más pobre cayeron casi en un 90% en relación con la Casen 2017, y en un 48% para los del segundo decil. Fuerte contraste con la realidad de sectores altos, los que percibieron 416,6 veces los ingresos laborales en relación con el decil más bajo. Algunos pensaron que este número era un error de tipeo, pero no, esta diferencia monstruosa, muy distinta a la diferencia de 39,1 veces que se veía entre estos dos grupos en 2017, se explica por la importante baja que el primer decil experimentó en este concepto al no poder ir a trabajar.

La crisis económica nos ha mantenido en una espiral muy preocupante. A pesar del gran número de “salvavidas” -donde cumplieron un rol muy importante las ayudas sociales para que la pobreza no escalara a un 13,7% en el nivel general y a un 5,9% en la calificación extrema-, no hemos logrado una recuperación del mercado laboral; seguimos viendo alarmantes situaciones como, por ejemplo, que la tasa de empleo femenino y masculino disminuye; el número de trabajadores activos sigue yendo a la baja, y, lo que es peor, hay un potencial desempleo en el futuro que complica aún más el panorama.

Si bien la Ocde ha destacado la ayuda del Estado para suavizar los efectos de la pandemia -al menos en comparación con países que tienen indicadores similares-, el gasto de emergencia ha llegado a ser excesivo. Además de las transferencias directas y los subsidios al empleo que alcanzaron los US$ 17.000 millones de recursos fiscales entregados a la fecha, se propone entregar un nuevo IFE entre junio y septiembre, que costará US$ 9.000 millones adicionales; un error garrafal. Temo que esto, a lo que por lo demás no se están sumando los recursos movilizados por bancos en créditos Fogape, ni el desfondo de las pensiones, haga la ilusión de estar bien hoy a costa de un futuro incierto.

Llegando nuevas elecciones, quisiera hacerles una invitación. INFÓRMESE. La única forma de salir adelante es elegir bien a quienes creemos que están capacitados para enfrentar esta situación; a quienes proponen medidas que equilibran el realismo con la generación de más y mejores empleos. Avancemos juntos hacia un Chile mejor, donde no se viva de regalías; donde se trabaje por solucionar temas como lo son el futuro hipotecado que estamos dejando a niños, niñas y jóvenes; donde se les den respuestas a las más de 80 mil familias que actualmente viven en campamentos, y a más del 20% de personas que en realidad se están viendo afectas por el desempleo. ¿O es mucho pedir?

AUTOR:
Sebastián Izquierdo R.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest