Pro Empresa y Mercado

Frente a la planificación central, el mercado es sin duda el mejor sistema económico social. Sin embargo, este aún este es tratado en forma muy disímil por diferentes sectores políticos y sociales, y a su vez, queda mucho gris donde refinar. Mientras unos lo aclaman, otros solamente lo toleran. Lo preocupante, es que normalmente los segundos tienen mejor prensa, mientras los primeros juegan a la defensiva. Permitir que esto siga así, es farrearse a las empresas como actores claves del desarrollo del país. 

Tristemente, caemos en un simplismo en torno a sólo si subir bajar impuestos, como si este fuese todo el debate pertinente. La discusión que necesitamos, y empujar quienes creemos en usar la fuerza del mercado para impactar positivamente a la sociedad, es sobre cómo construir una economía más competitiva, productiva e inclusiva. Abordando el primer punto, necesitamos ver un real sentido de urgencia en hacer los mercados más eficientes, eliminar fricciones y asimetrías de información. Gran paso es la nueva ley de portabilidad financiera. Un claro ejemplo de una política pública quienes creen que un mercado más competitivo se traduce en mas bienestar para población. 

Para pasar a ser una economía más productiva, es decir que vendamos más por cada persona, se necesita foco, y para ello, la coordinación entre gremios industriales y el Estado es clave. La especialización no ocurre solo en una empresa, sino que también existen importante sinergias dentro de un ecosistema, que a su vez son claves para ser competitivos como país. A finales del siglo pasado tuvimos una estrategia país, hoy no.

Para ser más inclusivos, es decir, tener un desarrollo menos desigual y que no deje nadie atrás, necesitamos implementar políticas públicas en esta dirección. Promover la creación de cooperativas, impuestos progresivos de primera categoría, incentivos tributarios para distribuir utilidades entre colaboradores y esquemas de capacitación continua, entre tantas otras ideas por debatir. La empresa es una institución donde, cuando los cambios son adoptados, estos son más sustentables y eficientes. Por lo tanto, esta debería ser protagonista en nuestro desarrollo, generando sinergias con el Estado, no compitiendo con él.

En las últimas décadas se ha avanzado con iniciativas como la creación de empresas en un día, sociedades de garantías reciprocas para obtener créditos con aval del Estado, Start-up Chile, pago a 30 días, fondos Corfo y la simplificación contable para algunas pymes. Aunque para ser francos, me parece poco para tantos años. Se nota que el emprendimiento y las pymes no han estado en el centro de nuestro modelo de desarrollo. Me tinca que nos podría ir bien si le ponemos foco.

Empujar el desarrollo empresarial del país y construir una economía más inclusiva, necesita de la pro actividad de la clase empresarial y política, no sólo de jugar a la defensiva. Poner a la empresa al centro de la discusión política como un vehículo de bienestar es clave. Construir un relato y proyecto para vaya en directo beneficio de todos los chilenos. No en torno al chorreo, sino que a propuestas que concretamente apuntan a mejorar la productividad y a equilibrar el mercado laboral, aunque ellos vaya en desmedro de la utilidad de alguna empresa amiga. Queremos un mercado más eficiente, no defender un par de empresas.

Es fundamental jugárnosla por las empresas y mercado, y eso significa buscar con mayor sentido de urgencia competencia en cada industria, lo que a su vez forzará mayor necesidad de productividad e innovación, lo que consecuentemente creará oportunidades para nuevos emprendimientos y así, ir repartiendo mejor la torta e ir creando una economía menos concentrada, más inclusiva y equilibrada.

 

AUTOR

Tomás Sánchez.

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