¡Me rebelo! Ni lucha de clases ni statu quo

No me dedico a la política y no me manejo tanto con las palabras como con los números, pero en este momento tan importante para Chile, no puedo dejar de aventurarme con este mensaje. Creo que, con palabras simples y sin diccionario, entre mis párrafos much@s lograrán identificarse.

Tengo la sensación que estamos todos cansados de ver a Chile dividido, y ver cómo algunos se desviven por dividirlo. Como si siguieran a Trump, con ese liderazgo negativo, que genera divisiones y rencillas. Como si reinara la estrategia de “divide y vencerás” atribuida a Julio César (el emperador, no el animador). Pero yo no estoy en guerra con nadie.

Este impulso a indisponernos unos contra otros viene de ambos lados, con más fuerza desde los extremos, toda vez que ser de “centro” es mal mirado, como síntoma de debilidad. Algunos me dirán que es natural en un ciclo eleccionario. Pero no me dejan de llamar la atención, debo decirlo, las consignas de la extrema izquierda que nos inundan en los medios con frases como “lucha de clases” y “venceremos”, al estilo Robin Hood. O que algunos de extrema derecha sigan buscando fórmulas para ver si las FFAA los salvará de algún desastre económico.

Yo no quiero luchar contra nadie. Por el contrario, amo mi país unido, que en los terremotos nos ayudamos, en los mundiales nos abrazamos, en las elecciones nos respetamos, y en la Teletón nos emocionamos. Y no hablo de esperar un evento cada 20 años para fraternizar, sino que lo experimentemos a diario, por el solo hecho de ser chilenos. Pero en este histórico despertar a una mayor conciencia social y en esta fuerte necesidad de que debemos transformar Chile, hay algunos que nos quieren convencer de que solo hay abusadores y víctimas, ricos y pobres, justos e injustos, buenos y malos.

Lo cierto es que una de las grandes luchas que sí tenemos que dar todos es contra el statu quo, la política mediocre, y el egoísmo. Contra la desigualdad de oportunidades y la discriminación. (Segregación que viene desde un segmento como de otro. Porque, así como Daniel Matamala ha dicho que algunos se refieren a “Esa gente”, la izquierda insiste en dejar fuera a la otra mitad del país hablando del “pueblo”, como si no fuéramos todos parte del pueblo chileno).

Luchemos contra los rótulos y la caricaturización. No todos los de derecha votamos Rechazo. Los de izquierda no son todos flojos, ni los de derecha egoístas. Los de izquierda no son todos ignorantes, ni los de derecha todos millonarios. Y como dijo el alcalde, la “buena vida no es exclusiva del 1,5% más rico”. En este proceso de transformación, no podemos luchar contra nuestro pasado.

Este proceso, que ha sido como la ruptura de un matrimonio, no puede tirarlo todo a la basura, porque si bien la ilusión se rompió y hubo promesas incumplidas, quedaron los hijos. Varias generaciones que nacimos en un Chile pobre y vimos florecer. Sí, está claro, no somos Finlandia ni Nueva Zelandia, pero el que nos falte para correr la maratón, no significa que hoy estemos atrofiados.

No nos debemos avergonzar de dónde venimos, pero sí debemos avergonzarnos si no trabajamos cada día por el futuro de nuestro país.

Si bien dicen que la felicidad es igual a la realidad menos las expectativas, para varios chilenos su realidad, independiente de sus expectativas, sí ha sido villana. Por esto, necesitamos evolucionar, y para ello romper huevos. Debemos hablar de impuestos, tamaño del Estado, derechos sociales, desigualdad de género y tantos otros temas, sin sulfurarnos, sin descalificarnos.

Pero tenemos también que ser capaces de hablar de crecimiento sin ruborizarnos. Porque como leí por ahí a un economista amigo, no fallemos en la causalidad: generar recursos permite gastar más, no al revés; ser productivo permite trabajar menos, no al revés. Si hasta el mismísimo Maduro reconoció recientemente a Bloomberg, que en su país han “tragado grueso” y “con la cabeza fría” hoy buscan la senda del crecimiento, capitales del exterior, y comercio internacional.

Por último, en este proceso de transformación, luchemos también contra el populismo, la promesa fácil, y los mitos inventados esparcidos por Twitter y otros medios. Como dice la clásica frase: no tomes decisiones cuando estés enojado ni hagas promesas cuando estés eufórico. No permitamos que se repita la historia, creando falsas ilusiones. No permitamos que los unos enrabien a los otros, llevándolos a tomar decisiones. Como nos recordó un candidato por ahí, vamos lento porque vamos lejos.

AUTORA:

Paulina Yazigi.

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