Pía Turner: Los niños al último en el Congreso

En Mayo del año pasado se firmó el Acuerdo Nacional por la Infancia, en el que trabajó un equipo transversal de políticos y expertos. Éste se compone de 94 consensos sobre los que el país se comprometería a trabajar para garantizar la protección y el desarrollo integral y de acuerdo a sus capacidades de todos los niños, niñas y adolescentes, con un énfasis en los están en el sistema de cuidado alternativo.

Un acuerdo de esta magnitud debiese de ser motivo de orgullo para los chilenos, ya que evidencia alturas de miras de parte de todos los involucrados, en especial de los políticos y técnicos que pertenecen a la oposición, y porque es señal de que como país estamos dispuestos a hacernos cargo de quienes no votan, marchan o se van a huelga.

Sin embargo, el Congreso de Chile no ha estado a la altura, y lleva años posponiendo a los niños en su agenda de trabajo. Hoy los proyectos de ley de Sala Cuna Universal, de Equidad en la Educación Parvularia, de Kínder Obligatorio, de Adopciones, de creación del Servicio de Reinserción Social Juvenil, del Servicio de Protección a la Niñez y del Sistema de Garantías de los Derechos de la Niñez se encuentran todos en el Congreso, sin una fecha para que salgan de ahí, ya sea para convertirse en ley o para ser perfeccionados. El primero de estos se ingresó en Abril del 2017 y el último en Enero del 2019, y hay cinco que llevan al menos un año en el Congreso.

Que nuestros senadores y diputados quieran tomarse el tiempo de discutir detenidamente los proyectos de ley que llegan a sus respectivas cámaras y comisiones es lo que corresponde, ya que es para eso que los ciudadanos pagamos sus sueldos. No obstante, ese no ha sido el caso. La mayoría de estos proyectos de ley no han sido despachados precisamente por lo contrario, los parlamentarios en cada comisión se han demorado meses y hasta años en dignarse a comenzar a revisar cada proyecto, demorando su fase de discusión e indicaciones. A esto se suma la indiferencia ante los proyectos que tienen urgencia del Ejecutivo, el frenesí por aprobar ciertas leyes escogidas -sin ni siquiera darse el tiempo de escuchar a los técnicos-, el reciente bloqueo a la entrada de subsecretarios y asesores gubernamentales al Congreso, y ahora, como la guinda de la torta, la pérdida de tiempo que implicará la acusación constitucional a la ministra Cubillos.

La evidencia sobre los resultados de invertir en la infancia es contundente: no sólo se logran mejores resultados educacionales y de salud, si no que también laborales, familiares y sociales, entre otros. Es por esto que es inexplicable que nuestros congresistas se nieguen a discutir seriamente y a despachar las leyes diseñadas para mejorar las vidas de los niños y niñas más vulnerables del país, como los son los que están bajo el cuidado del Sename.

La Tercera
By | 2019-09-11T12:46:04-03:00 9 septiembre 2019|Columnas de opinión|Comentarios desactivados en Pía Turner: Los niños al último en el Congreso

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