La derecha y el matrimonio igualitario

Recientemente el Presidente Sebastián Piñera ha expresado que apoya el matrimonio igualitario. A pesar del avance que ello implica en la agenda para la inclusión de la comunidad LGTBI, varias personas han recibido su anuncio con desconfianza. No es de extrañar que así sea si consideramos que el discurso predominante en el oficialismo es conservador, a pesar de la contradicción que esto representa en relación con el modelo de desarrollo defendido por el mismo sector.

En efecto, la modernización capitalista iniciada en los ochenta y consolidada durante los primeros gobiernos de la transición, al mejorar las condiciones económicas de parte importante de la población, facilitó la emergencia extendida tanto de nuevos sujetos sociales como de demandas postmateriales. Así, resulta paradójico que facciones importantes de la derecha defiendan la libertad económica, pero se nieguen a aceptar el cambio cultural que le acompaña. Bajo una visión paternalista y elitista, han abogado por mantener leyes que restringen el desarrollo de modos de vida distintos de los tradicionales.

En vez de seguir bajo esa lógica reaccionaria y temerosa, Chile Vamos debe comprometerse proactivamente con la defensa de la libertad entendida integralmente. Rechazar el matrimonio igualitario significaría, por un lado, perpetuar la discriminación arbitraria contra ciertas personas en razón de su orientación sexual y, por el otro, mantener los desajustes existentes entre las prácticas sociales espontáneas y las reglas sobre las que se desenvuelven. Una visión liberal, en nuestro contexto, tiene el deber de apoyar el matrimonio igualitario y ser proactivo en rediseñar las instituciones cuando estas no permitan el despliegue de las más diversos y legítimos proyectos de vida.

Vale decir que la política anunciada por el presidente en su última cuenta pública es un pequeño avance si se considera todo lo que falta para alcanzar una verdadera inclusión de las personas LGBTI. Los retos existentes en las dimensiones de salud, educación, pobreza y seguridad para estos grupos no pueden seguir esperando, dada la estigmatización y discriminación que siguen sufriendo. Es tiempo de que la derecha abrace el liberalismo y aborde estos desafíos sin complejos.

AUTOR:

Alfonso España.

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