En búsqueda de acuerdos

A pesar de lo urgente que es la reforma de pensiones, su discusión se encuentra estancada en el Senado. El principal punto en discusión tiene relación con la cotización adicional, si se dirigirá: (1) a una cuenta de ahorro individual -preferencia de la ciudadanía-; (2) a distintas cuentas, individual y de reparto -opción del Gobierno-; o (3) en su totalidad a cuentas nocionales -propuesta de la oposición-. Además, como si fuera poco, recientemente se ha comenzado a instalar la idea de que sería positivo legislar una segunda liquidación de los ahorros para la vejez, lo que ha contaminado el debate y desviado por completo el foco central del cambio que se quiere hacer.

Consideremos los hechos. Del total de la fuerza laboral en Chile, sólo dos tercios ha podido cotizar con cierta frecuencia en los últimos años. Si a este hecho le sumamos el tan aclamado y supuestamente excepcional retiro del 10% realizado hace algunos meses, las cifras se vuelven aún más lamentables: hoy, hay 3 millones de personas que se quedaron sin cuotas en los fondos previsionales, fracción que podría bajar aún más ante el segundo retiro antes mencionado. Adicionalmente, se estima que 2 millones de personas han quedado desempleadas -de las cuales los más afectados han sido las mujeres y los jóvenes- lo que vuelve esta situación aún más delicada.

Dicho esto, es evidente que, de aceptarse un segundo retiro, el sistema de pensiones terminaría por transformarse en una opción de unos pocos aventajados, lo que es caldo de cultivo para ideologías que buscan la expropiación de los fondos y dificultan aún más la cirugía mayor que en realidad necesitamos. Está claro que ese no es el camino, así que quitémoslo de la mesa. Volvamos a concentrarnos en lo que realmente tenemos que hacer y abrámonos a la posibilidad de lograr un gran acuerdo, en donde triunfe la cooperación entre los actores del oficialismo y de la oposición. No olvidemos que aquí, lo que está en juego, no es una parte del sistema de pensiones, sino el todo. En este sentido, lo ingenuo no sería ceder, sino creer que será posible perfeccionar la institucionalidad previsional sin construir puentes.

Debemos ser capaces de llegar a consensos que busquen subir las pensiones, cosa que un segundo retiro no considera. Basta de distorsionar el debate con ideas poco fructíferas. Concentrémonos en elevar la densidad de las cotizaciones complementándolas con el consumo, subir la tasa de contribución y fortalecer el Pilar Solidario. Estos son factores claves que se tienen que abordar en la reforma que estamos buscando, lo que requiere de un acuerdo transversal previo al plebiscito. Seríamos ciegos si no nos damos cuenta de que esta discusión tiene fecha de expiración. Vivir concentrados en el enfrentamiento, como ya muchas veces lo ha mostrado la experiencia, solo nos conducirá a perder la oportunidad de perfeccionar y rescatar lo positivo del actual sistema previsional.

AUTOR
Sebastián Izquierdo R.

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