En busca de la moderación

Foto: La Tercera

La votación de este fin de semana presentó un nuevo giro. Mientras en las elecciones a constituyentes los resultados dejaban ver un arrasador triunfo de los independientes de izquierda por sobre los partidos tradicionales, la segunda vuelta de los gobernadores reveló que el electorado no prefirió al populismo más que a las posiciones moderadas y comprometidas con el respeto a la institucionalidad. Ojalá este sea el inicio en que dejemos atrás aquella tónica que ha marcado la estrategia de muchos candidatos, que insisten en sustentar su captación con división maniquea y polarización.

Dicho esto, cabe destacar el discurso con que el gobernador de la RM, Claudio Orrego, celebró su triunfo: “Esta elección es para demostrar que se puede hacer buena política; la gente optó entre dos maneras de hacer política”. Pareciera ser que el plan de algunos miembros del Frente Amplio y el Partido Comunista, de hacer de la votación una suerte de plebiscito sobre los últimos 30 años y un violento repudio a cualquier liderazgo que disiente de sus posturas, por medio de odiosos mensajes como “con un no a Orrego, los botamos a todos”, “los mismos de siempre” o “vota para botarlos”, no triunfó.

Que ganara esa izquierda que valora la democracia con sus reglas e instituciones, por sobre esa que tiene débiles credenciales democráticas, es un suspiro. Esto, especialmente considerando el panorama poco alentador que veníamos viendo, marcado por hechos peligrosos para nuestra institucionalidad, como lo fue la declaración de la “Vocería de los Pueblos” -grupo de constituyentes que dijo que no se regiría por el Acuerdo por la Paz-, o el anuncio de Daniel Jadue, el presidenciable de Karina Oliva, sobre pedir un estatuto de garantías a la DC y al Ejército.

Este escenario me permite ver con mejores ojos la posibilidad de que no desaparezca la moderación y el respeto a nuestra democracia. La consolidación de la Unidad Constituyente en 10 regiones del país -y la derrota del oficialismo cuyo triunfo ocurrió solo en La Araucanía-, es una señal bastante interesante para lo que se avecina. Lo estrecha que fue la elección en la RM, pues Oliva casi gana al candidato de prácticamente las dos coaliciones que han dominado durante las últimas décadas, deja entrever un quiebre en la izquierda que abre la posibilidad de que en el desafío constituyente las fuerzas sean algo más parejas -esto, siempre y cuando la derecha no se quede en las trincheras-.

Tengo claro que no todo está dicho, pues la participación fue muy baja -8 de 10 personas habilitadas no sufragaron, haciendo de estos los comicios con menos votantes desde que se realizó el cambio a voto voluntario en 2012-. Sé que aún hay riegos, pues aquellos que buscan dar alas a la intolerancia están pisando los pies de quienes quieren mejorar sin destruir la institucionalidad que se ha construido en estos 30 años. Ahora bien, la esperanza es lo último que se pierde; hoy más que nunca hay que dejar de preocuparse para ocuparse de que en este cambio que estamos viviendo, lo que se bote cuando se vote no sea ni la república, ni nuestra libertad.

AUTOR:

Sebastián Izquierdo R.

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