Pensando más allá: cotizar a través del consumo

Sin duda nuestro país se encuentra en un momento crucial en cuanto a su futuro. Estamos ad-portas de un plebiscito, vivimos una crisis sanitaria y económica muy profunda y, además, acumulamos desde hace varios años serios inconvenientes en otras áreas. Uno de esos problemas a solucionar, es el de nuestro sistema de pensiones. La urgencia en esta área es evidente, e inevitablemente al término de la crisis tendremos que trabajar en ello.

Nuestro sistema jubilatorio adolece de dos grandes falencias. La primera es que deja afuera a los empleados informales, quienes no realizan aportes a sus cuentas de ahorro, por la inexistencia de un contrato. La tasa de informalidad en nuestro país bordea el 30% y se ha mantenido en dicho nivel desde hace varios años, lo que evidencia un importante problema estructural. Si bien es necesario buscar soluciones a este asunto, estas no van a surgir de la noche a la mañana, por lo que, en el corto plazo, debemos crear propuestas para evitar que las lagunas previsionales sigan creciendo.

El segundo problema relevante, es la baja tasa de ahorro. En Chile, cada trabajador aporta solo un 10% mensual para su jubilación dejándole una base de ahorro muy débil, razón por la que los montos de pensión no pueden ser más altos. Han existido propuestas para solucionar esta falencia, pero cualquier subida de la tasa de cotización dejará afuera a los trabajadores informales.

Llegó el momento de pensar más allá y generar ideas novedosas. ¿Por qué no ahorrar para la jubilación a través de nuestro consumo cotidiano? La idea anterior se basa en la premisa que no todos los trabajadores cotizan debido a la alta informalidad, pero sí todos los trabajadores consumen. Esto nos haría transitar hacia una cotización universal, donde todos los trabajadores sin importar su situación legal puedan aportar a su fondo de pensión.

Cotizar a través del consumo soluciona otro problema: el del ahorro. Hacer aporte mediante este modelo, permitiría que cada persona pueda comenzar a armar una base de ahorro de forma anticipada en su vida, sin necesidad de tener un contrato laboral. Lo anterior sería un gran beneficio para los cotizantes, ya que para estos aportes la rentabilidad tendría un efecto mayor.

Para implementar esta forma de ahorro existen dos alternativas. Una de ellas es que cada compra esté asociada a un RUT, y que parte del IVA pagado por el consumidor se destine a su cuenta individual. Otra opción es utilizar tecnologías ya existentes en el sector privado como Pensumo, en España, o U-Zave, en Chile. Ambas son aplicaciones móviles que están empleando este modelo y podrían ser muy útiles al momento de diseñar esta propuesta.

Ahorrar mediante cada compra que hacemos no va a solucionar en su totalidad el problema de las pensiones, pero sí nos puede traer algunos beneficios. Primero, va a generar que nuestro sistema sea más inclusivo con los trabajadores informales. Segundo, va a potenciar la posibilidad de ahorro. Y, tercero, demostraría que nuestros políticos y el Estado son capaces de romper con la inercia y proponer ideas novedosas que tanta falta nos hacen.

AUTOR

Ariel Kauderer.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest