Asignatura pendiente

Pareciera ser que, luego del retiro del 10%, la discusión sobre la urgente cirugía mayor que requiere el sistema previsional se congeló… una vez más. Incluso hay expertos de oposición que sostienen que, tras este hecho, la reforma no puede seguir avanzando. Sin embargo, y a pesar de que estemos en tiempos difíciles, si no nos hacemos cargo ahora de esta deuda, buena parte de la población seguirá recibiendo pensiones bajas, prolongando las inequidades en el mercado laboral y la inestabilidad política que actualmente sufrimos. En este sentido, es ridículo pensar que, habiéndose reducido los fondos de ahorro de las personas, nos hemos eximido de la labor y el deber que tenemos de perfeccionar el sistema de pensiones de nuestros adultos mayores.

Por suerte, la ciudadanía ha demostrado ser astuta. Luego de la aprobación del retiro único de los ahorros previsionales, y tras los resultados de la CADEM de agosto, se evidenció que 8 de cada 10 chilenos reconocen que los recursos acumulados en su cuenta les pertenecen y, un poco más de la mitad, cree que es mejor que el 6% de su cotización adicional vaya en su totalidad a la cuenta personal del trabajador. Esta encuesta fue la evidencia con la que algunos proclamaron la legitimidad del retiro mencionado, y, ahora que revela algo contrario a las pretensiones de la oposición -enviar el 6% a un fondo de común de reparto-, reina el silencio. Del mismo modo, llama la atención cómo la mayoría de los partidos del oficialismo no ha levantado cabeza ante el apoyo ciudadano que logró el ahorro individual, abandonando su función representativa y la promoción ideológica que implica.

Los afiliados a las AFP se dieron cuenta, por fin, de que los fondos eran de su propiedad y de que no se los habían robado, sino que los habían ahorrado y multiplicado, gracias a lo cual, en la mitad de una pandemia, sus recursos estuvieron disponibles rápidamente. Lo justo, en este sentido, sería hacerle ver a las personas que, de llevarse a cabo un sistema únicamente de reparto como algunos plantean en la discusión legislativa actual, no habría sido posible contar con aquel retiro. Sin embargo, se debe tener cuidado con el cómo se expone la propiedad sobre este ahorro, ya que de comprenderlo burdamente -como lo ha hecho la oposición y algunos legisladores oficialistas- podría llevar a la conclusión de que el retiro debiera ser siempre posible.

Ocupemos todas las ideas y energías necesarias para hacer una reforma sustantiva y sostenible. No caigamos en el error de pensar que los sistemas públicos de pensiones contributivas son la solución para combatir la pobreza, cuando la evidencia deja claro que en realidad es todo lo contrario.

Querido oficialismo: hoy el viento sopla a nuestro favor, pues la gente ha comprendido el valor del ahorro individual y quiere que se le respete su derecho de propiedad; cumplamos con este importante punto, establecido en el programa de Gobierno. Aún es posible hacer cambios técnicamente fundados y que se encuentren en sintonía con la ciudadanía. Debemos hacerlo ya, pues no se trata de una bomba que podría explotar, sino de un problema que ya nos reventó en la cara.

AUTOR

Sebastián Izquierdo R.

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