Cristóbal Gigoux: CASEN, impuestos y desigualdad

Cuando el año 2013 la entonces candidata presidencial de la Nueva Mayoría lanzaba su programa de gobierno, los ejes principales consistían en una profunda reforma educacional que permitiría disminuir la desigualdad, una nueva estructura tributaria que permitiría financiar tal reforma y una nueva constitución que resultaría en un Estado que permitiría la inclusión. A cinco años de tal programa, y a uno de terminado el gobierno de la Presidenta Bachelet, da la impresión que la retroexcavadora estuvo escavando en el patio equivocado.

La nueva constitución habrá que ir a buscarla al fondo del ropero, donde pasa el invierno bajo la luz del farol en conjunto con la bruja y el león. La reforma educacional ya logró bajar de los patines a varios estudiantes de liceos que hoy ven truncados sus sueños de un Chile meritocrático. La reforma tributaria que iba a terminar con las reformas tributarias no generó la recaudación propuesta (salvo la de los contadores y tributaristas), impactó gravemente al crecimiento y hoy se suma a aquellos múltiples intentos de recaudación por decreto. Y, para rematar, del sueño de un Chile más igualitario se despertó súbitamente con los resultados de la última CASEN.

De acuerdo a los resultados de la última encuesta CASEN, Chile es hoy más desigual que hace 3 años. En efecto, entre el 2015 y 2017 los ingresos de los trabajadores del 10% más pobre cayeron en un 6,1% real, y la brecha entre el 10% más rico de la población y el 10% más pobre aumentó en un 13%, lo que implica que se rompe la tendencia a la baja que contundentemente se había iniciado el año 2009. En paralelo, para el mismo período, el coeficiente de Gini aumentó en un 1,4%.

A mayor abundamiento, la pobreza multidimensional rompió la misma tendencia a la baja que tenía desde el año 2009, desacelerando drásticamente desde un promedio de un 11% de disminución anual a un magro 3%. Las regiones más afectadas por este congelamiento fueron las de Tarapacá, Magallanes y Aysén, en las cuales este indicador aumentó en un 21%, 19% y 12% respectivamente. El primer “premio”, nuevamente, se lo llevó la de la Araucanía, llegando al podio con un 29% de pobreza.

¿Dónde quedó entonces la retroexcavadora por la igualdad y la justicia social? Algunos pensaban que seguía perdida en el patio equivocado, ahora apagada y oxidándose, pero la verdad es que sigue trabajando. De forma distinta, pero igualmente efectiva. Ya no intenta socavar los cimientos del sistema económico que más crecimiento y bienestar social ha generado en la historia de la república, sino que ahora se dedica en hacer trincheras, tan profundas e infranqueables como las del frente occidental del año 1914; ¡no pasarán ninguna de las reformas del gobierno que enmienden las medidas ya ciertamente erróneas del pasado!

Eduardo Frei Montalva tuvo que enfrentar un bloqueo legislativo que se expresó bajo el lema de negarle “la sal y el agua” al gobierno. Cincuenta años después, ni aumentos en el sueldo mínimo pro trabajador ni simplificaciones tributarias encaminadas a la justicia impositiva se salvan de la retroexcavadora en su versión 2.0. Aprendamos del pasado. Quizás, el mejor uso de la maquinaria de la Nueva Mayoría y del Frente Amplio sea en rellenar las trincheras y tender puentes de acuerdo, ya no desde sus fuertes ideológicos, sino que desde el consenso y la cooperación, para lograr avances reales más que escollos insalvables.

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By | 2018-09-04T10:32:34+00:00 4 septiembre 2018|Columnas de opinión|Comentarios desactivados en Cristóbal Gigoux: CASEN, impuestos y desigualdad

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