Ignacio Briones: Feminismo y libertades

Las reivindicaciones feministas recientes pueden ser leídas en clave liberal. Después de todo, la igualdad de derechos, ausencia de discriminaciones arbitrarias, de dominación y, en último término, el clamor por mayor libertad, están en el ADN del liberalismo. Si esto es así, ¿conversa el feminismo y su demanda por mayores espacios de autonomía con otras libertades como la económica y la política? Hay buenas razones para pensar que sí.

Por un lado, la libertad económica es elemento fundamental en la construcción de proyectos vitales. A través del mercado, esfera en que esta libertad se plasma, las distintas preferencias se expresan a través de intercambios sin adscripciones de sexo, raza u otra índole. De la misma manera, el mercado proporciona un acceso abierto al emprendimiento y al mercado laboral, posibilitando la obtención de ingresos autónomos que, en lugar de ser adscritos, dependen de la agregación de valor. Por otra parte, la libertad política propia de la democracia liberal, es condición de posibilidad para que las reivindicaciones femeninas afloren. Una libertad que se expresa a través de la protección de derechos y libertades civiles fuertes -incluyendo la libertad de expresión y de asociación- y del acceso igualitario a cargos de representación.

Tomando índices globales de inequidad de género, libertad económica y calidad de la democracia como los desarrollados por la ONU, Fundación Heritage y Economist Intelligence Unit, respectivamente, es posible apreciar estas relaciones en la práctica. Al hacer este ejercicio, se observa que los países con mayor libertad económica y calidad democrática tienden a ser, también, los de menor inequidad de género. Esta correlación es alta y estadísticamente significativa. En particular, un avance de 10 posiciones en el ranking de libertad económica o en el de calidad democrática se correlaciona con una mejora de 7 y 6 posiciones, respectivamente, en el de inequidad de género.

Países con alta libertad económica y calidad democrática como Suiza, Suecia, Corea (la moderna) o Canadá, por dar algunos ejemplos, lideran también en materia de género. Lo contrario ocurre en naciones como Tanzania, Pakistán, Siria o Sudán, ubicados en los últimos puestos de género. Lo mismo se verifica en América Latina: países con bajísima libertad económica y discutible calidad democrática como Venezuela, Nicaragua o Bolivia, son también las que detentan los últimos puestos en materia de género. Chile, por su parte, que lidera en libertad económica y ocupa el tercer lugar en calidad democrática, se ubica en la cuarta posición.

Los hechos estilizados anteriores, están en línea con una amplia literatura que subraya la estrecha relación entre igualdad de género, libertad económica y libertad política. Por eso mismo sorprende que en Chile, a la hora de revindicar el feminismo, haya referentes políticos que intentan asociarlo con ideologías no precisamente amistosas con estas otras libertades. Referentes que simpatizan con regímenes “democráticos” y “anti neoliberales” regionales cuyos resultados en materia de género están a la vista.

Lea la columna en La Tercera aquí
By | 2018-07-23T15:02:00+00:00 23 julio 2018|Columnas de opinión|Comentarios desactivados en Ignacio Briones: Feminismo y libertades

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