Alfonso España: Un primer paso hacia una ciudad justa

Pensar la ciudad como una plataforma para la justicia social en términos de igualdad democrática es un ejercicio virtuoso para la actividad política, al permitirnos enfatizar los factores urbanos y territoriales que inciden en la justa distribución espacial de ventajas provenientes de la interacción social.

El pasado lunes 3 de diciembre, desde el Ejecutivo fue presentada una nueva Ley de Integración Urbana cuyos objetivos atienden al problema del déficit habitacional de aproximadamente 400.000 viviendas, la necesidad de integración social y la mejora en accesibilidad a bienes y servicios urbanos. Para ello, la ley contempla cambiar las atribuciones del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (que ahora se llamará “Ministerio de Ciudad y Vivienda”), crear zonas de integración urbanas, entre otras materias. Ante tal propuesta, una primera incógnita que queda por resolver es: ¿por qué la ciudad debería ser tratada como una plataforma para la justicia social? Y luego: ¿cuál tendría que ser el foco de las políticas públicas en materia de planificación urbana?

Una primera aproximación para resolver estas dudas, puede extraerse de la concepción de justicia denominada “igualdad democrática”, de la filósofa estadounidense Elizabeth Anderson. A lo largo de su planteamiento, Anderson sostiene que una sociedad, para avanzar en términos de justicia, debería promover instituciones que resguarden el igual valor moral de las personas, independientemente de su lugar de nacimiento o identidad social, de modo que todos puedan —sin discriminación—, desplegar y ejercer su responsabilidad individual, cooperar con otros conforme a su concepción del bien, y permitir el desarrollo de la más amplia diversidad de proyectos de vida, evitándose así la existencia de relaciones sociales de carácter opresivo.

Si aplicamos esta concepción de justicia para examinar la ciudad y los efectos que tiene su diseño sobre las relaciones entre distintas personas, podrían sostenerse preguntas tales como las siguientes: ¿cuál sería la justa división de las ventajas provenientes de la cooperación social en la planificación de la trama urbana, y cómo podríamos acercarla a una que favorezca la expansión de las libertades y oportunidades de todos los ciudadanos? O, en otras palabras, ¿cómo podríamos aproximarnos a una ciudad justa en términos de igualdad democrática?

La labor que ha hecho el gobierno, al buscar avanzar en materia de integración urbana, constituye un primer gran paso, en tanto que no solo buscaría que las personas vivan juntas, sino que convivan en relaciones de mutuo respeto, esto es, que sean capaces de presentarse como iguales ante la sociedad civil y puedan, así, disfrutar de bienes y servicios independientemente de la cuna, ingreso, etnia o sexo, entre otras categorías. Como se observa, se condice con parte de los objetivos a los que apuntar la igualdad democrática de Anderson. Del mismo modo, colocar el foco en la ciudad como objeto de políticas públicas hace frente al hecho de que las condiciones urbanas son de tal importancia, que pueden determinar si los grupos más vulnerables vivirán inseguros, segregados, hacinados o sin acceso a áreas públicas de calidad.

Por lo tanto, pensar la ciudad como una plataforma para la justicia social en términos de igualdad democrática es un ejercicio virtuoso para la actividad política, al permitirnos enfatizar los factores urbanos y territoriales que inciden en la justa distribución espacial de ventajas provenientes de la interacción social. En consecuencia, el foco de las políticas públicas en materia de planificación urbana ha de ser toda condición que (in)habilita a los habitantes de un mismo territorio a desplegarse en relaciones de igual ciudadanía, limitando el ejercicio de su libertad. A partir de este trasfondo moral, el Ministerio de Ciudad y Vivienda podría seguir avanzando hacia una ciudad justa, que democratice el trato entre los ciudadanos y facilite el acceso a bienes y servicios, sin discriminar por razones moralmente arbitrarias. Este hecho, de lograr ser efectivo, permitiría romper con el mito de que el espacio público constituye un asunto ajeno al mundo liberal o de derecha.

Lea la columna en El Líbero aquí
By | 2018-12-10T13:23:59+00:00 10 diciembre 2018|Columnas de opinión|Comentarios desactivados en Alfonso España: Un primer paso hacia una ciudad justa

About the Author:

Horizontal
shares